Por muchos años la iglesia interpretó el evangelio de Cristo en una forma totalmente cristiana, pensado que la revelación de Dios comenzó solo cuando Yeshua (Jesús) vino .El Antiguo Testamento no era considerado particularmente relevante y muchos no tuvieron en cuenta la manera que Dios planeó el nacimiento de Yeshua en Belén y su crucifixión en Pascua. Como resultado de haber omitido semejante verdad, el evangelio se convirtió en algo extraño y desconocido para el pueblo a quien Yeshua vino primeramente.
Es nuestro deber ahora predicar el Evangelio de verdad, como el Nuevo Testamento lo presenta y entender que Yeshua es judío, que vino primero a su gente de Israel, el Evangelio es primeramente a los judíos , los discípulos de Yeshua fueron judíos. Debemos de ver que el mensaje de Yeshua fue una continuación de los profetas y Su vida fue el cumplimiento de todas las promesas de Dios a Israel. El pacto que hizo Dios con Israel por medio de Yeshua fue anteriormente dicho mucho antes de su llegada, en Ezequiel 36:22-32
“Por tanto di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificare mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; sabrán las naciones que yo soy Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; de todos vuestros ídolos os limpiare.
Os daré un corazón nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu; y haré que andéis en mis estatutos, y guardareis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitareis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me series por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardare de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicare asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibieras oprobio de hambre entre las naciones. Y os acordareis de vuestros malos caminos, de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y vuestras abominaciones. No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.”